martes, 15 de marzo de 2016

Esperas que tocan su fin

Que se haga el silencio en esta tierra de sol, que sea el azahar lo único que me vista cada vez que me levanté, que viajen mis sentido con el aroma a los inciensos por las calles de Sevilla y que si el frío me coge en el Arco del Postigo, ya buscaré tus cirios para calentarme.

Por favor que se haga el silencio, que quiero escuchar los pasos del sentir del costalero, que no quiero más plegaria que un difícil respirar en esa trabajadera, ni quiero más rezos que unos pasos de esparto al caer la tarde y venirse el cansancio encima.
Déjame el silencio de las calles para que al compás de cornetas sea un capataz el que me lleve, y no con su voz sino con su alma, con esa palabras que no se dicen sino que se susurran muy suave a golpes de martillo. Déjame a solas con su palabras que quiero encontrar en su voz lo que no soy capaz de decir.

Déjame a oscuras San Lorenzo que no habrá cansancio ni frío cuando vea tu reflejo, cuando el silencio inunde la plaza y mi alma vaya contigo hacia dentro, ¡Duerme ésta noche tranquilo costalero, que en unas horas en la calle te espero!.

Que se haga el silencio éstos días y que sólo se escuchen los llantos en esa revirá que imposible parece, pero que se obra en milagro cuando una candeleria, en plena "madrugá" asoma del reflejo hacía Álvarez Quintero.

Déjame perderme por las calles, que serán tus campanillas las que me guien y cuándo menos lo espere encontraré tu dolor Gitano y Nazareno para aliviar el mío. Y serán las miradas cansadas las que se crucen, las mis de buscarte, la tuya de terminar el calvario que con ese amor que me diste.

Déjame en silencio una semana que necesito gritar, déjame llorar cuando suene "Amargura" y sienta que no hay nada más dulce que esos cinco minutos de tus leves bambalinas y al rozar cada varal, rasgarás un poco más mi alma. ¡Que no hay dolor que duela si llevo un año esperándote en San Juan de la Palma!.

Déjame soñar con Sevilla cuándo cruce un puente que tantas "Penas" calla, que voy a buscarte cautivo, traicionado por un beso, exponiéndote ante el pueblo como lo hizo Pilato. Déjame echar de menos a un "Estrella" en Triana que volveré cansada a buscarla a un rincón de San Jacinto. Déjame ese rincón tan nuestro en los Jardines de Murillo, donde no llega más luz que la de tu rostro.

Déjame las noches y los días, las alegrías y las penas, los tambores, las cornetas, los claveles y las lágrimas de cera, déjame una saeta rasgada, un rosario bajo tu palio, déjame las flores que caen del cielo...déjame soñarte un año más que un año te llevo esperando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario