miércoles, 15 de agosto de 2012

Guardarme un Silencio

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?.

Ocurre, que podemos hablar de una manera sincera y tranquilad, sin necesidad de palabras ni pensamientos que tengan que pasar por la censura de nuestra moral. Ocurre que oigo con mi piel todo lo que callas pero necesitas decirme y en ese instante soy capaz de contarte mis mayores penas y mis grandes deseos, asomándome simplemente al cristalino de tus ojos.

Cuando callas y me hablas, abro mis sentidos y tus manos construyen un lenguaje que sólo nosotros comprendemos y cada parpadeo tiene un significado diferente al simple hecho diario. Mi piel,como si fuera un pergamino en blanco, se va escribiendo con tus dedos sin medidas de tiempo. Escribes en él un reglón y al instante, absorbo cada palabra en forma de caricia a mi interior. A veces me inquieto y el pulso se me acelera, otras, son tan tristes tus palabras que bien parecen tus caricias una forma diferente de llorar, en ocasiones es tanta la rabia de esas palabras en forma de gesto que eres capaz de romper el papel inventando. En tu lenguaje y en mi papel no existen testigos ni jueces y es en ese momento donde estar desnudos sólo significa libertad.

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?. 

Ocurre que tus labios sellan el sonido y tus ojos se niegan al mundo. Ocurre que me hunde la verdad y que me pesa el equipaje, que sólo necesito el mundo de nuestras bocas y el aire que se condensa en el poco espacio de nuestro cuerpos para ser feliz. Ocurre que tomo aliento mientras me aprisionas, que mientras muerdes el pecado de mi boca y contraigo mi cuerpo de dolor, libras mi carga y mi sufrimiento.

Cuando callo y me escuchas, dejo de reconocerme y me invento de cien formas diferentes, no pongo límite entre nuestras pieles para fundirme en ti y contigo. Y mis ojos no te ven, pero no existe mayor certeza de que estas conmigo que acercar lentamente mi cuerpo y antes de llegar notar el calor de que estás vivo.Te cuento en cada beso mis dolores y son mis labios salados cómo las lágrimas o mis miedos se aferran a mis manos cuando las hundo en ti como buscando un bálsamo. Cuando me escuchas en éste silencio tan nuestro, en esta melodía tan cómplice . . . siento, vivo, crezco.

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?. 

Que inventamos una forma diferente de de hacerlo todo.

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