martes, 28 de agosto de 2012

Contigo


Si lloro, no intentes consolarme, pues necesito llorar y no consuelo.
Si lloras, estaré junto para recorger tus lágrimas.
Si rió, disfruta de mi risa como si fuera la última, quizás mañana no lo haga.
Si ries, guardaré tu risa en el fondo de mi alma.
Si grito, no me calles, grita conmigo y ayúdame a sacarlo.
Si gritas, te prestaré mi voz para que se oiga más lejos.
Si hablo, no me interrumpas, quizás hoy reuní el valor para decirtelo.
Si hablas, mis oidos serán sólo tuyos y de voz.
Si callo, no me fuerces a hablar, sólo te hablo sin palabras.
Si callas, compartiremos el silencio y  sólo nos miraremos
Si tiemblo, imagina el frío que guardo en mi interior.
Si tiemblas, te haré de mi cuerpo un refugio
Si sueño, no me despiertes, estoy tomando fuerzas para despertar.
Si sueñas, me sentaré a mirarte y disfrutar de mi amor por ti.
Si canto, no te avergüences, te estoy diciendo que te quiero.
Si cantas, me emboraré con tu voz hasta arrancarme una sonrisa
Si suspiro, atrapa el aire, lleva la esencia de mi ser.
Si suspiras, apoyaré mi mano en tu pecho para escucharlo de cerca
Si me marcho, no me retengas, sólo necesito mirarte de lejos.
Si te marchas, te haré la maleta y procuraré tu felicidad en el equipaje.
Si me ves caer, no me levantes, mantente en pie a mi lado y no me abandones.
Si te veo caer, me mantendre fierme junto a ti para levantarnos juntos.
Si cometo un error, no me reprendas, ayúdame a asumirlo
Si cometes un error, sabré de tu calidad humana.
Si te amo, no cuestiones la pureza de mi amor, sólo vívelo.
Si me amas, te esperaré cada segundo para vivirlo.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Luna Creciente

Hay una luna creciente que viene a mecerme esta noche, las espero con anhelo y desazón, aguardo su llegada, impaciente de mi que me golpea el corazón contra el pecho mientras aguardo las largas horas de la noche. Hay un luna, que a veces ni veo, que bañan mi tierra y mi ser y hace que las noches se hagan días, que me despierte al ocaso con su llegada y que sea la espera el verbo mas bello

La miro con los ojos empañados, entre alegría y tristeza, aprendo cada día el sabor de su presencia, construyo un lenguaje para que oiga mi voz donde quiera que esté y siento cada vez más cerca su esencia

Quiero dormir cada noche en la curva de tu cuerpo, ser tu testigo, tu cómplice, tu aprendiz. Quiero mirar tu cara oculta y descubrir la belleza en lo prohibido, ser tu luz cuando te llenas, ser tu infinito cuando te ocultas. Quiero ser tu primera mirada, el suspiro de tú amanecer, el confesor de tus largas soledades, el abrigo de tus fríos invierno, las nubes que en tú tristeza te envuelven y te dan cobijo, tu cielo para ser camino y tu mar para ocultarte.

Hay una luna creciente que viene a merecerme esta noche, pero me busca y no me encuentra, me llama y no respondo, me acaricia y no me siente, me toca y me difumino. Hay una luna creciente que se olvida de mi condena cuando le hablo de hablo de amor, cuando la acaricio con el aire y la beso con lluvia, cuando le declaro mi amor con las tormentas.

Nací contigo y en cada noche para amarte y descubrirte, mi piel la forjamos a medias, escribimos mi vida y mi historia en papel mojado, mirándonos en la lejanía nos hacemos grandes, manejamos el mundo a nuestro parecer como únicos Reyes del firmamento . . . pero soy Sol y tú eres Luna, y yo me hago Luna cuando tú te vuelves Sol, tan iguales y equidistantes, tan diferentes y tan unidos. Y es la distancia que nos separa el cajón vacío donde todo cabe, el sendero que recorremos sin llegar a encontrarnos, el camino infinito e inmenso de nuestra historia de amor 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Guardarme un Silencio

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?.

Ocurre, que podemos hablar de una manera sincera y tranquilad, sin necesidad de palabras ni pensamientos que tengan que pasar por la censura de nuestra moral. Ocurre que oigo con mi piel todo lo que callas pero necesitas decirme y en ese instante soy capaz de contarte mis mayores penas y mis grandes deseos, asomándome simplemente al cristalino de tus ojos.

Cuando callas y me hablas, abro mis sentidos y tus manos construyen un lenguaje que sólo nosotros comprendemos y cada parpadeo tiene un significado diferente al simple hecho diario. Mi piel,como si fuera un pergamino en blanco, se va escribiendo con tus dedos sin medidas de tiempo. Escribes en él un reglón y al instante, absorbo cada palabra en forma de caricia a mi interior. A veces me inquieto y el pulso se me acelera, otras, son tan tristes tus palabras que bien parecen tus caricias una forma diferente de llorar, en ocasiones es tanta la rabia de esas palabras en forma de gesto que eres capaz de romper el papel inventando. En tu lenguaje y en mi papel no existen testigos ni jueces y es en ese momento donde estar desnudos sólo significa libertad.

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?. 

Ocurre que tus labios sellan el sonido y tus ojos se niegan al mundo. Ocurre que me hunde la verdad y que me pesa el equipaje, que sólo necesito el mundo de nuestras bocas y el aire que se condensa en el poco espacio de nuestro cuerpos para ser feliz. Ocurre que tomo aliento mientras me aprisionas, que mientras muerdes el pecado de mi boca y contraigo mi cuerpo de dolor, libras mi carga y mi sufrimiento.

Cuando callo y me escuchas, dejo de reconocerme y me invento de cien formas diferentes, no pongo límite entre nuestras pieles para fundirme en ti y contigo. Y mis ojos no te ven, pero no existe mayor certeza de que estas conmigo que acercar lentamente mi cuerpo y antes de llegar notar el calor de que estás vivo.Te cuento en cada beso mis dolores y son mis labios salados cómo las lágrimas o mis miedos se aferran a mis manos cuando las hundo en ti como buscando un bálsamo. Cuando me escuchas en éste silencio tan nuestro, en esta melodía tan cómplice . . . siento, vivo, crezco.

¿Sabes qué ocurre cuando te quedas en completo silencio frente a mis ojos?. 

Que inventamos una forma diferente de de hacerlo todo.

martes, 7 de agosto de 2012

Gracias

Cuando creo haber agotado todas las palabras del diccionario, todas sus combinaciones y formas, me quedan aún algunas letras que no escribo, algunas palabras que no pronuncio. Cuando pienso que te hablo de todos los sentires de mi corazón y cada una de las emociones que me producen los días, me doy cuenta que queda un sentimiento que nunca te conté.

Mirarte en silencio y darte las Gracias, ya que mis palabras se esconden temerosas aún tras el umbral de mis labios. Porque el hecho de sentirme agradecida entraña el aceptar que alguna vez no fui tan fuerte, que tuve heridas y fisuras más allá de mi piel, que aunque no lo pidiera bien lo necesitaba, que aunque no pudieras ni darlo alguna vez me lo entregaste

Gracias significa que mientras mi voz calmaba tus tempestades, tus vientos huracanados se llevaban mi muebles viejos. Mientras mis manos secaban tu llanto, eran mis lágrimas las que te llevabas contigo. Significa que las piedras esquivadas en tu andadura son una lección diaria para mis humildes pies y que aunque no lo creas, son tus manos las que me sostienen sin tocarme, sin empujarme y sin exigirme.
Una simple palabra encierra el gesto más hermoso que puedo recibir: el valor de sentirme persona, de saberme querida, de jamás sentirme sola en mitad de un desierto.

Decirte Gracias es reconocer que en el sonido de tu risa guardo melodías, que son tus manos apretadas por la rabia mi vara en el camino, tus silencios mi extensa calma, tu mirada perdida la puerta que se abre a lo infinito, tus palabras inconexas mi sitio de recreo y tu locura prohibida el principio de mi Universo.
Decirte Gracias, es saberte parte de mi alimento diario, aire que tomo de tu aliento para salir a la calle y refugio de cuantos miedos y llanto me asaltan como humana.
Decirte Gracias, es parar un segundo esté vértigo en el que vivimos y mirarte más allá de lo que eres. Descubrir, una vez más, que encuentro mucho más de lo que aparentas.

Son Gracias por no juzgar, por aceptar la verdad sin restricciones que tanto daño nos hace, por mirar de frente, por adentrarte en la guerra sin un sólo escudo y no temerle al encuentro, por no bajar la cabeza de la altura de mis ojos.
Son Gracias por guardar el silencio en el justo momento y llevarte el secreto, por amarrar a mi pecho bandadas de pájaros y hacerme volar, por guardarme siempre un beso y un abrazo donde encontrar consuelo.
Son Gracias por amarme libremente desde la más absoluta prohibición, por despertar mi piel del letargo y olvidar al instante que existo, por inventar en mi cuerpo un Credo y en el espacio entre dos cuerpos una religión. 

Sencillamente es darte las Gracias por ser testigo de mi vida.