martes, 5 de junio de 2012

Pieles Desconocidas

Un cuerpo que se estremece ante ti, ante uno de tus dedos que recorren una espalda infinita que deseas besar centímetro a centímetro, mientras los relojes se detienen, mientras que esperas que llegue un calma imposible para iniciar una guerra. Una mirada que se cierra al mundo, hacía si misma, que tal vez se lamente para sí dejando las ropas esparcidas en el suelo. Unos ojos que ni tan si quiera a los tuyos son capaces de mirar. En ese momento no existe nada o existe una vida comprimida y callada que no atraviesa el umbral de los labios, pero que brota en el temblor de una boca cuando besa, que habla y cuenta una vida en cada suspiro, que pide sin palabras lo imposible cuando el ritmo de los latidos cambian.

Hay un cuerpo, como otro cualquier y sin distinciones, que deja los disfraces cuando las manos se utilizan sin matar, y las bocas muerden con deseo sin llegar a abrir heridas, se dejan los disfraces aunque queden los escudos humanos y lo silencios que, en ocasiones, son los más hermosos discurso. Hay un vientre que tiembla ante el deleite de tus ojos, entre placer y nerviosismo, entre miedos e inquietudes, cuando una boca se postra en un sexo y ves ante ti una marea que se pierde a lo lejos, como en un infinito que nunca llegas a ver, pero que intuyes que tiene un final.

Una manos que buscan las tuyas, sin llegar a apretar, tan sólo sintiendo un tacto ajeno a su propio cuerpo, hablando de placeres, de deseos, de silencios y dificultades. Una mismas manos que exploran un cuerpo, tal vez deseado, pero ciertamente encontrado. Una manos que siente la vida mediante unos  dedos, que juegan a sorprenderse y a lo desconocido, a lo oculto y lo prohibido.

Hay un cuerpo que también es risa, aunque se tinte de amargura, aunque la comisura de los labios no llegue por completo a estar distendida, pero risa al fin y al cabo.

Simplemente hay cuerpos que se encuentran sin conocerse, sin mirarse si quiera, pero que aparcan por un instante lo cotidiano y no olvidan el placer de vivir en los placeres.


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