viernes, 18 de noviembre de 2011

Lisboa

La lluvia cae incesante sobre el asfalto de esta ciudad, salto de un acera a otra sorteando los charcos que encuentro, subo y bajo calles que jamás mis pies pisaron y tengo la extraña sensación de que mi alma reconoce cada rincón que encuentro, que quedan anulados mis sentidos y que no hay milímetros de ruta que no estén marcados. No te permito quedarte sin mi y me niego renunciar de nada tuyo.

Jamás estuve en aquel alto rincón de esta ciudad, ni me senté en aquellas piedras a sonreirle a la vida en la tarde mas triste que recuerdo y a pesar de todo no me hacen falta callejeros para encontrarme y reconocerme.
No recuerda mi mente ni un sólo rincón por el que paso, rincones que observo como queriendo entender y recordar lo que no existe, la imagen que mi memoria no guarda porque jamás mis ojos vieron y aún así cada vez que alzo la vista, que observo un plaza, una calle, que veo a gente andando por las calles, que suben y bajan de tranvías...escucho el dialogo entre mi alma y mi cuerpo, una discusión entretenida que porfían por llevarse una verdad: ¿He pisado ya estas calles?

Busco un refugio para quedarme unos insntante disfrutando de tu ausencia o quizás de esta forma tan extraña de hacerte presente y sentir tu aliento en mi nunca, de sentir que la palabra compañía toma matices impensables y que desde hace tiempo no camino sola, me es imposible hacerlo, menos aún en estas horas donde todo lo vivido, todo lo pensando, todo lo sentido, no sean más que una barata réplica del ayer.

Adoro que llueva con esta fuerza y me quedo mirando cada charco más triste que de costumbre y más feliz de lo habitual, se me sube a la garganta un sonrisa con tintes de llanto y me reconozco enredara en una locura, en un vaivén de sensaciones en una contraposición de fuerzas que me recuerdan los caminos alternativos de mi propia vivencia. ¡Hacía algún tiempo que no recordaba lo que era vivir!

Un último café, un último repaso las horas perdidas y una última sonrisa bajo las luces de esta ciudad.


(Lisboa a 9 de noviembre de 2011)

3 comentarios:

  1. era mi alma la que llebabas junto a la tuya, quizas fuera por eso por lo que no sabias si habias estado o no alli. viniste y te llevaste en un solo beso todo mi ser, para que nunca te sintieras sola.

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  2. Siempre hay un lugar en nuestra alma que queda dormido, hasta que un día volvemos pensando que jamás estuvimos allí y de repente todo nos parece magico porque nuestra alma lo despierta y te hace vivir ese aliento que un día quedo grabado en lo más profundo de ti.

    Un beso Vir.

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  3. Holaaaa, yo también me alegro de encontrarte por aqui,
    estoy deseando ir a Lisboa :)

    bstsss

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