jueves, 27 de octubre de 2011

Otoños y Melancolías

Hoy al fin llamó el Otoño a las puertas de mi casa, tintineó con sus nudillos las ventanas de mi ojos y revolvió mis entrañas sacudiendo mi alma con dolores impensables. Es cierto que esperaba su visita envuelta en tintes ocres, dejando a su paso una brisa fría que no hiela pero agrieta la piel. Es cierto que en mi soledad buscada, esperé pacientemente sus heridas y sus miradas despojadas que me retaran nuevamente. Me hice alegría para que me convirtiera en tristeza, me busqué jubilosa para que me encontrara bucólica en los repliegues de mi piel, reí con fuerzas para darle mi melancolía, guardé mil emociones para que me desnudara sin compasión y le conté mil deseos para que los desechara a su paso y me recordara la importancia de nunca desear.

Es cierto, no me engaño, deseé tanto éste Otoño, esperé tan ansiosa su llegada que aún me sorprende que duela, que queme por dentro de esta forma tan callada y que merme mi humanidad sin pedir explicaciones dejándome indefensa en los rincones de mi mundo.

Hoy son ganas de darme por vencida, pero no renuncio a volver la vista atrás y erigirme con firmeza ante recuerdos, de no escuchar ni mis palabras, ni de mirarme en el espejo de tus ojos, de no caminar, ni respirar, ni siquiera abrir mis manos para agarrarme a la vida. Hoy son ganas de no tener caricias en mi cuerpo, ni latidos en mi corazón, ni bocas que me coman, ni besos que me amen.

Hoy son ganas de parar la vida por unos momentos y llorarme si pudiera, de cerrar las puertas y refugiarme entre las sábanas hasta que el viento deje de soplar y pase de largo, de tomar el pulso a la existencia desde la lejanía, en la tranquilidad de mi soledad que aunque mata en lentitud es sencillamente mía.

Hoy el otoño me trajo lágrimas y dolores profundos, me robó fuerzas y ganas de sonreír, dejó en mi puerta viejas heridas y miedos, lluvias torrenciales y huracanes de pensamientos y se llevó trozos de mi alegría, me regaló un amor oculto y me quitó esencias de mi jardín.

Pero es cierto, los Otoños también pasan de largo, como la calidez de los Veranos, los júbilos de Primavera y las reflexiones en compañía de los Inviernos. Todo pasa de largo dejando ropas esparcidas por el suelo y hoy tan sólo me queda la melancolía postrada en mi sofá.

"La melancolía es una manera de tener, es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas los que nos falta, o sea, lo que ellas son estrictamente."
MARÍA ZAMBRANO (Filósofa y ensayista malagueña)

2 comentarios:

  1. Letras que sumadas al poema de Neruda no se pueden encajar en otra estación del año,tipica por la nostalgia del amor,aunque yo creo que cualquier estación del año puede ser la más apasionada o la más desgraciada.

    Muy bueno Virginia¡!
    Un beso.

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  2. El Otoño inspira tus excelentes letras.
    tienes un bonito espacio.
    que tengas una buena semana.
    un abrazo.

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