sábado, 15 de octubre de 2011

Marea

No siempre el mayor grito es el que resuena en los oídos ajenos y permanece como un sonido que eclipsa y perturba. Hay gritos en silencio que se expanden en el universo y son imperturbables, consiguen ser eternos porque son callados y secretos, y van en la mirada agazapados, escondidos bajo la piel resonando por siempre en tu interior. Hay gritos que se dicen con las manos cuando aprietas con firmeza  otro cuerpo que haces tuyo, gritos entre caricias que cuentan historias y gritos que se quedan entre dos bocas unidas.

No siempre los dolores que sufre el alma nos derrotan y nos hacen caer. Hay dolores que dejan ver el sol, necesarios para el diario, dolores que te recuerdan que vives más allá del teatro y de los escenarios establecidos, dolores que te hace recobrar el aliento que creías perdido,dolores que se saborean en compañía y arrancan la sonrisa de sentirse y de sentir. Hay dolores que unen y te devuelven tu parte humana y dolores que desunen para recobrarte a ti mismo.

No siempre lloramos lágrimas por desesperanza, por desamor, por tristeza o aflicción. No siempre las lágrimas son infundadas en el dolor. Hay lágrimas de alegría que se derraman entre dos cuerpos y son dulces como la miel cuando llegan a tus labios, lágrimas de felicidad que a veces tragas a solas y ni siquiera asoman a tus párpados, lágrimas de satisfacción al iniciar un viaje ajeno al que fuiste invitado o al concluir una travesía por el mar de las fantasías, fantasías e ilusiones que son tuyas porque alguien regaló a tu persona. Hay lágrimas (y en esas sí incluyo un siempre) que bebes de otros ojos y te devuelven la vida a la vez que la regalas.

No siempre las palabras suena y salen de la garganta formando sonidos, hay palabras que no dices, que ni siquiera piensas, pero que recorren distancias para ser entregadas en su momento justo y se sienten,no se escuchan ni se pronuncias

No siempre la vida juega a lo preestablecido y sigue su curso natural, hay veces que lo extraño es lo cotidiano, que la vida es lo que no se vive, que la noche está llena de luz, que la risa nace del llanto.

Hay veces que no vienes, sino que vas.

2 comentarios:

  1. Hay veces que todo eso que sentimos no lo valoramos lo suficiente y luego lo lamentamos, es cierto, la vida esta llena de vivencias que ni siquiera hemos vivido pero si las hemos sentido.

    Unas palabras entrelazadas a la perfección.

    Un beso.

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  2. Querida Virginia:Ha sido un placer para mí visitar tu blog.......quiero darte las gracias por tus amables y cariñosas palabras.....si regreso me pondré en contacto contigo.

    Un abrazo amiga.
    Isabel

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