miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Sueño

El sol estaba a punto de romper la paz y el sosiego de aquella habitación con un leve olor a canela y el cielo tintaba ya a color marino la negrura. Eran las únicas horas de la jornada en las que el aire se respiraba mas fresco, con menos densidad y no tan viciado como de costumbre.

Ella vio la silueta de su amante recostado en la ventana, completamente desnudo y con los brazos abierto como intento inhalar un poco mas vida, estaba deteniendo el giro de mundo para conservar ese último instante aún con olor a mujer pegado en su pecho.

Ella aún temblaba revuelta entra las sábanas, pero aquella imagen, aquel hombre a escasos centímetros de su piel y sin embargo tan desconocido, la hizo volver en su sí y recobrar algunas nociones humanas. Se acercó lentamente a su espalda, la besó, la acarició, y envolvió con sus brazos aquel cuerpo que sentían tan suyo.

- ¿Por qué sigues aquí? - preguntó aquel hombre con voz pausada y notas de desesperanza. 

Ella apretó más su pecho contra la espalda de su amante, queriendo hablar por cada movimiento, intentando explicar lo que con palabras aun no podía. Lloraba por saberse perdida, por sentirse derrotada, por nacer cada noche de esa forma tan callada, por ser mujer y volverse pasión en cada mirada. Lloraba por amar sin condiciones y no encontrar explicación alguna, por no tener la capacidad de sentenciar con cada gesto cada una de sus emociones, por olvidar día tras días las horas robadas y afrontar el amanecer siempre con un adiós.

- Tu jamás entenderás porque sigo aquí, porque nunca me voy - el poco aire que albergaba su cuerpo salió de ella, fundiendo piel contra piel - No tengo maestría con mis torpes palabras para explicarte porque te aprieto de esta forma y hundo mis dedos en ti -.

Él también lloró al sentir la humedad en su espalda. Lloró para sí mismo, tragando cada lágrima y notando como quemaba su garganta, como su pecho se encogía y el peso del universo caía sobre él. Odiaba al mundo que se abría frente él, amaba y odiaba a partes iguales, se sentía feliz y amargaba ese bocado en cada mordisco como una manzana envenenada.

- No entenderás jamás que nací de ti y contigo, que mi corazón empezó a latir con tu primer beso, porque nunca antes lo hizo. No entenderás jamás que construiste sin manos un espejo donde me miro y adoro lo que veo. Que no sólo me inventaste como mujer, sino que me diste vida y pusiste un mundo a mi alcance.No entenderás jamás que lucharé aún en el destierro por verte sonreír, aunque tú no lo sepas, aunque tu no me veas, aunque no roce tus labios ni sienta tus caricias ... inventaré historias para regalarte trozos de felicidad como tú haces,calladamente y a escondidas.

En aquel instante un frío recorrió el cuerpo de los amantes y ella hundió mas su cabeza contra su pecho.

- Por favor, no sigas - su voz era temblorosa y fina como un hilo .- No puedo soportar tus palabras-.

- Déjame decirlo todo ahora, no sé si mañana tendré un refugio en tu cuerpo. Déjame decirte que te amo, que sigo aquí porque vivo anclada en ti y jamás podré marcha, escuchando el sonido de tu risa, mirando tus ojos tan llenos de nada y tan vacíos de todo, respirando tu mismo aire, a sólo un paso de ti. Soy capaz de vivir así por siempre, con tu felicidad distraída y tus gafas de de niño, haciendo de cada noche una fantasía.

El sol rompía ya cualquier sosiego y atravesaba como una daga el pecho de los amantes.

- Tengo que marcharme - dijo ella sin titubeos.

- ¡Quédate!. Sólo el tiempo justo de poder besarte -.

Pero ya era tarde, cuando se volvió no encontró ningunos ojos de mujer a la espera de su encuentro, tampoco la cama estaba deshecha, no olía a canela y su cuerpo vestía la misma ropa de siempre. Volvió el ruido del diario y el sol entró por completo inundando la habitación.

¿Habría soñado a aquella mujer? ¿Habría su mente dibujado aquellos labios que la hablaba?

Se giró de nuevo hacía la ventana y entre la multitud  que corría enajenada vio a una mujer de pelo largo y alborotado, no portaba nada y parecía ir sin rumbo, saltaba entre adoquines como ajena al mundo, sin prisas y sin esperas. No era más hermosa que cualquiera de las mujeres que transitaban las calle, ni más alta, ni más baja ... tan sólo caminaba cuando se detuvo a mirar una ventana donde un hombre observaba el mundo.

7 comentarios:

  1. Mientras siga entrando un rayo de luz por esa ventana, ella saldrá de sus sueños para cada noche volver a ser AMADA en los sueños de él.

    Preciosa historia Vir¡!

    Un beso enorme. ;O)

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  2. El rayo de sol se desvanece y despues solo queda la soledad......esto de ser amante no tiene futuro ni en sueños ni en la vida real.

    Un gran abrazo
    Isabel

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  3. Me muero por suplicarte,que no te vayas mi vida
    Me muero por escucharte, decir las cosas que nunca digas, mas
    más me callo y te marchas, mantengo la esperanza
    de ser capaz algún dia
    de no esconder las heridas que me duelen al pensar,
    que te voy queriendo cada dia un poco más
    ¿cuanto tiempo vamos a esperar?
    Me muero por abrazarte,
    y que me abraces tan fuerte,
    me muero por divertirte y que me beses cuando despierte,
    acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca,
    me voy perdiendo en tu aroma,
    me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando,
    palabras que llegan a este pobre corazón,
    voy sintiendo el fuego en mi interior.

    Me muero por conocerte, saber que es lo que piensas,
    abrir todas tus puertas,
    y vencer esas tormetas que nos quieran abatir,
    centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba,
    besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
    y ver en tu rostro cada dia crecer esa semilla,
    crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.

    Me muero por explicarte, lo que pasa por mi mente,
    me muero por entregarte y seguir siendo capaz de sorprenderte,
    sentir cada dia, ese flechazo al verte,
    qué más dará lo que digan,
    que más dará lo que piensen, si estoy loca es cosa mia,
    y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor,
    vuelvo a ver brillar la luz del sol.

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  4. Vir! Como siempre me fascina leer tus palabras y asomarme a la ventana de tus ojos.

    Un Te quiero de tus labios sinceramente es de los mejores regalos.

    Besos

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  5. Anónimo, muchas gracias por tu comentario, me ha tocado la fibra sensible. Me encantaría seguir teniendo tus comentarios en mi pequeño rincón de pensamientos y divagaciones.

    Gracias a todos por vuestros comentarios

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  6. Que declaración!

    Intento atisbar con tus palabras todas las emociones y sentimientos que pones en las cosas y en esta precisamente, pero sinceramente me es inalcanzable imaginar sólo una pequeña parte.
    Lo que tus lectores no saben es el brillo que tienen tus ojos y el tono de voz cuando te emocionas.

    ¡Nunca te vi tan feliz preciosa! Gracias por regalarme algunos cachitos.

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