sábado, 10 de septiembre de 2011

El frío metal

- Shhhh tranquila - dijo con voz serena y profunda, mientras la besaba con firmeza.

El aire se condensaba entre dos cuerpos excitados, dejando el justo espacio para oírse, para mirarse el uno al otro y esparcir cuanto deseo tenían contenido. Ella examinó con sus manos aquel cuerpo que tenia frente a frente, que era tan suyo en aquel instante y tan placentero de tocar. Respiró nerviosa enredada aún en su boca, prestando sus propios labios al crimen de ser devorados. Notó como las manos de su amante la envolvía, la descubrían como siempre y de manera diferente, sintió como recorría su vientre apretando y deseando fundirse en él, rozar la cara interna de sus muslos y erizarse la piel a cada centímetro.

- Shhhh, tranquila - y las palabras sonaron hueca en aquel habitáculo, incrementado aún más la atmósfera de deseo, de frases calladas y sentimientos secretos que se decían sin hablar.

Él buscaba el sexo femenino para derramarse en él como el agua, para beberlo lentamente y nutrir su propia pasión de otro cuerpo, dejando salir la bestia callada que cada noche despierta un beso.
Quería hacerla suya sin luchas, sin batallas, tan sólo disfrutando del poder de poseerla. Lo sabía, notaba como ella se excitaba con ese pensamiento de verse poseida.

Pasó una mano por el cuello de su amante para envolverla y traerla hacía sí mismo, la miró con dureza y como salido de la nada emergió de sus manos un pequeño metal punzante, pequeño pero mortífero....¡no existían salidad posibles!. Mostró a sus ojos el metal en un moviento seco y decidido, mirándola con decisión y lujuria, lo pasó por su cuello con suavidad, casi como una caricia capaz de envolver el mundo.

Ella lo supo todo con esa mirada predecesora del placer, no dudó de los objetos de deseo que consagraban fielmente en aquella religión inventada por dos, dudó de ser capaz de contener su propio cuerpo que se excitaba aun más al sentir una fina punta de metal recorrer su cuerpo y una mirada llena de lujuría postrada en su piel. Cerró sus ojos y respiró y en aquel instante su piel cobró vida, resucitó palmo a palmo al sentir el frio metal y el caliente cuerpo que se hundían sobre ella.

Él abrió sus piernas desnudas, ella sintió la punción de aquel arma como se fundía en sus muslos sin llegar a romper su piel, la sintió subir hacía su sexo y creía enloquecer en la locura de verse maniatada sin cadenas.

Sin dejar sus labios de rozarse, sin dejar de respirarse el uno del otro y confundir sus cuerpo, se iba tejiendo un delito sin más cárcel que las barreras del deseo.

Él pasó su mano por debajo de sus bragas, sintió su sexo húmedo y su excitación creció sin medida, era suya sin retiscencia y sin fuerzas. Unicamente encontró un obstáculo para dar riendas sueltas a su deseo, un osbtaculo minísculo que cubría el sexo de amante. Sin premeditación, con la certeza que da la locura, pasó el metal rozando sus sexo, sintió el cuerpo de su amante temblar de placer y en un certero movimiento se deshizo de aquel tejido que quedó abierto en dos mitades entres sus muslos.

- Shhh tranquila - pero ya era demasiado tarde para quietudes y serenidades...unas manos varoniles recorrían un sexo húmedo de mujer.

8 comentarios:

  1. Una verdadera historia de lujuria y pasión desenfrenada,te felicito Virginia eres capaz de trasmitir lo que deseas.

    Un abrazo¡!Guapa.

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  2. Gracias Mary por andar siempre por aqui y por tus palabras...
    Lo importante no es lo que yo sea capaz de transmitir, sino todos los que pasan por aqui, capaz de sentir.

    Muakk

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  3. Vir!!!!!!!! ¿Cuando dejaras de sorprenderme?. Me encanta la pasión que le has dado a este relato, acelera el pulso a cualquiera.

    Cuidate preciosa y déjanos seguir disfrutando de ti. Besos

    Franxu

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  4. Bello, hablas del deseo con mucha elegancia ¡ Genial !

    Un fuerte abrazo amiga Virginia.
    Isabel

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  5. Buenas Virginia: He encontrado por casualidad tu blog y sinceramente felicitarte por tus entradas,por todo lo puedes llegar a hacer sentir a tus lectores con tu imaginación y sensibilidad.

    Un placer descubrir este paraiso.

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  6. Uffff rubia, no hay más que decir ¿verdad?, escalofrios de los pies a la cabeza.

    Un besazo rubia

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  7. Una sensual y bella historia de amor,
    un placer leerte.
    si te gusta la poesía te invito a mi blog.
    feliz fin de semana.

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  8. Ay que me da un vuelco el corazón xiquilla, ¿pero como me pones estas cosas por aquí?.
    Me ha encantado cielo, me ha teletrasportado!

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