jueves, 11 de agosto de 2011

El Espejo

Existe un momento en la vida de toda persona que ineludiblemente llega, con mas o menos espera, con sorpresa, con inquietud, con huidas inesperadas o simplemente la mañana más hermosa del otoño cuando te miras al espejo y te preguntas quien eres.

En ese momento te falta razones y excusas para salir a la calle, te sobra toda la ropa, los besos, las caricias, la pasión de la noche anterior...te falta tu mirada de siempre y tu sonrisa diaria, te faltan emociones y te envuelve la desidia, te sobra todo aquello que tardaste años en conseguir y te das cuenta que la persona que tienes frente al espejo es lo más parecido a un extraño que has conocido jamás.

Ese instante, por desgracia, suele llegar sin previo aviso, arrasando con la totalidad de tus convicciones y verdades absolutas. Son pocos los elegidos y elegidas, los que deciden enfrentarse a sí mismo y descubrirse sin miedos y sin mentiras. Sea como fuere todos llegamos a ese instante con una entereza u otra.

Te preguntas ¿quien soy? ¿que quiero de mi vida? ¿a donde voy? ¿que me espera de ahora en adelante?. Preguntas que no te llevan a ningún sitio o te llevan donde tú desees, preguntas que te surgen a diario para responderte a ti mismo y responder a los demás.

Pero... ¿ que ocurre cuando te miras al espejo y nada concuerda con tus respuestas? ¿ que pasa cuando no eres quien los demás han decidido que sea, cuando no eres quien tú mismo quisiste ser?. Cada persona tendremos una respuesta a estas preguntas. Algunos caerán sin paracaídas y será una caída interminable, otros se maquillarán en el espejo y dejarán sin contestar la mitad de sus vidas, algunos buscaran una respuesta estándar para conformarse y seguir enajenados, y otros, eso son los más afortunados, se mirarán con ojos de niños, inquietos, sorprendidos, asustados y aventureros. Se sentarán horas frente al espejo con la misma valentía que los héroes de comics, se desnudarán, se abrirán heridas mal curadas para que sanen a pesar del dolor inicial, se descubrirán, se inventarán, se avergonzarán de sus miedos encubiertos y descubrirán otro, se avivarán deseos, se encontrarán proyecto y capacidades que ni siquiera estaban allí un segundo antes.

Al fin y al cabo, no somos tan diferentes los unos de los otros, ni difieren nuestros espejos en lo más mínimos. Únicamente algunos de nosotros, nos miramos cada día sin esperar nada nuevo o esperando que todo cambie un poquito al compás del reloj, nos miramos y nos sentimos dichosos porque todo sigue igual y porque todo ha cambiado sin patrón fijo, porque nos reconocemos imperfectos ante el espejo y aún así, nos sentimos que somos la réplica más exacta de lo que consideramos perfección. Únicamente algunos de nosotros tenemos un par de ojos que miran constantemente hacia nuestro interior para recordarnos que siempre seguimos creciendo

3 comentarios:

  1. El espejo es nuestro testigo del paso del tiempo,
    un placer pasar por tu casa.
    feliz semana.

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  2. Querida Virginia,miremonos al espejo cuantas veces queramos,sin reproches y sin quejas....Muchos no pueden hacelo porque se les negó el derecho de estar vivos.

    Un fuerte abrazo.
    Isabel

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  3. Hola,preciosas letras desnudan la profunda, íntima belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía, te invito a mi casa, será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos numantinos...

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