miércoles, 20 de julio de 2011

Añoranza de Besos

Hoy añoro besos por toda mi piel, fina piel que a veces rompo yo misma sin querer.Añoro los besos de rabia y la rabia de tus besos, la eterna humedad que enloquece y me da la cordura necesaria para no perder el respiro. Besos de abatimiento, de deseo, de ternura, besos secretos, callados, no dados ni recibidos Añoro unos labios postrados en cada centímetro de mi cuerpo que me recuerden que estoy viva y quizás por la extraña sensación que me produce la añoranza, rescato otras palabras que hicieron mía como parte de un regalo, letras que alguien escribe sin conocerte si quiera, pero que retratan un yo tan tuyo que es capaz de evocar sensaciones a kilómetros de distancias, emociones en ti, en mi, sin rozarnos la piel, sin mirar nuestro ojos.

"Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca."

GABRIEL MISTRAL

viernes, 8 de julio de 2011

Draki, mi pequeño regalo

Contabas con tan sólo 13 días cuando entrastes en nuestras vidas, no medias más allá que lo alcazaba  mi mano extendida y eras una pequeña bolita incapaz de ponerse en pie durante más de 3 minutos, una bolita de pelo marrón chocolate que mi hermano y yo disputabamos por tener en nuestros brazos como un bebé. Tus primeros biberones, tus primeros pasitos, tus primeros paseos.
¡Cuánta alegría aportastes a esta casa! ¡Qué vacía se ha quedado sin ti!

Corrías a saludarnos cada vez que cruzábamos la puerta, nos pedías tus juegos, tus ratos de atención, no te movías de nuestro lado si alguno se encontraba enfermo, el chocolate como a mi te volvía loco. Recuerdo tu primer día de playa, correteando por la arena y enfureciéndote con el mar si alguna ola conseguía tumbarte. Este año esperaba ansiosa la llegada de septiembre para que volviéramos a disfrutar de un día de juegos, de sol, de revolcones por la arena... pero anoche todo eso quedo en un sólo deseo, en una espera que se me hará eterna

Al igual que hacías cuando eras un cachorro, te quedaste dormido para siempre entre mis manos. Lentamente, sin dramas, acurrucado entre mis brazos y dejando muchas lágrimas que trago en silencio.
Te has ido al cielo de los perros, o quizás al de las personas para esperarnos allí con tu trapito en la boca para jugar un rato más.

Draki, gracias por estos años de felicidad, gracias por formar parte de esta familia que tú hiciste numerosa.
TE QUIERO!

jueves, 7 de julio de 2011

Encuentro

Hay un momento en la relación de cuantos me rodean que me sigue fascinando como a una niña. Un momento que casi nunca es apreciado pero que encierra en sí mismo el anclaje perfecto para que dos personas, desde el punto que decidan puedan conectar sinceramente.

Ese momento mágico en el que se cede, en que se dejan atrás los disfraces que construimos para que el mundo nos acepte y decidimos presentarnos desnudos ante otro ojos. Es un momento que nos llega sin previo aviso, probablemente necesitados de lo mas humano que existe, que es la aceptación de nuestra propia persona por otro iguales. En ese momento tomo conciencia de la importancia y el valor de un abrazo, de un te quiero como eres sin cambiar ni ápice de tu persona, las sonrisas lejos de ser fingidas y forzadas para agradar a cuantos nos rodean se vuelven sinceras, llenas de ternura, sin tensión y el alma se ensacha en cada inspiración del cuerpo como si quiera salirse de nuestro torso y gritar de felicidad. En ese momento otras manos son tus manos, otra piel la sientes tuya y cada mirada, cada golpe de voz, dice todo lo que tiene que decir sin mentiras ni escondites.

Me siguen enamorando unos ojos llenos de quietud frente a los mios que dan las gracias en silencio, una boca que besa con alegría de vivir cada segundo en compañía o simplemente una mano que acaricia una mejilla y capaz de parar el giro de la tierra y tomar conciencia de lo que se está viviendo.

Es cierto, no necesito nada más para reconocerme feliz, tan sólo quitarme los disfraces del diario, callar el ruido mundano que nos rodea y ensordece y encontrarme contigo que amas y me amas, que aceptas y me aceptas, que ves mis imperfecciones y me sigues considerando perfecta, que admites mis errores y sigues considerando acertado seguir a lado.

¿Que necesitas tú para reconocerte feliz?