domingo, 12 de junio de 2011

Tropiezos y soledades

Hacia mucho que mi alma no sentía un dolor tan fino y tan constante como el que ahora siento, un pequeño dolor que no enturbia mi sonrisa ni mi firmeza diaria ante el mundo, pero que me hace difícil el respirar y tener la vista alzada durante mas de unos minutos, que me agita por dentro y tira desde las entrañas hacia mi interior haciéndome recordar lo peor de mi persona.

No soporto esa fracción de mi, de ser juez y parte en vidas ajenas, por muy mías que las sientas y por más que la regalen en bandejas de oro. Me miro en el espejo una vez más y observo pinceladas que no me hacen sentirme orgullosa de mi propia imagen...probablemente en estos momentos ni yo misma elija seguir a mi lado y prefiera olvidar momentanemente mi camino que lejos de ser un remanso de tranquilidad se ha vuelto escarpado y solitario.

No me gusta rozar tu alma y abrir heridas que me duelen tanto como a ti, provocar daños y tristezas que soy capaz de evocar y no tengo la facultad de paliar. ¡Qué fácil se me hace hacerte diana de mis disparos y cuanto me cuesta proteger tu mundo de disparos ajenos! Y nuevamente siento rabia e impotencia de tener dos manos que no sirven para nada, que no calman ni sanan, de tener una fortaleza que no solo hunde o nos hundes, sino que además es un muro para donde chocarnos libre.

¿Esto es lo que puedo ofrecerte, lo que puedo regalarme?. ¿Es a esto lo que ha llegado mi propio modelaje?. Si me inventaste y me pensaste antes de que existiera, dejaste parcelas demasiado abiertas a la invención, dejaste formas sin definir que hoy se me vuelven dañinas. Tan perfecto en su todo y tan frágil en su nada.

Hoy si correría a buscar un puerto de tranquilidad, hoy sí descolgaría un teléfono en un intento de tu búsqueda, de un encuentro con dos miradas cristalinas con extrañas sensaciones, no puedo quedar sentada observado este goteo. Hoy más que nunca necesito tocarte y sentirme, rozarte y encontrarme, dibujar tu piel para delinear mi silueta, tenerte frente a mi para saber si existes y yo no me perdí, tomar tu mano y apretarla con fuerzas como si mañana no existiera, como si el fin se adelantara y no quedaran minutos para acompañarnos en el viaje. Hoy quisiera saltarme las reglas de los perdones y los sientos y reconocer a cada golpe mi ineptitud, mi dejadez, mi falta de corazón tan tuyo. Hoy quisiera acallar este revuelo,silenciar mi voz y borrar mi pensamiento.

Hoy me miro al espejo y no encuentro un motivo para presentarme al mundo sin sentir vergüenza de mis propias manchas y errores, no tengo una carta de presentación que te haga feliz como a diario, ni a mi luchar por tu sonrisa... y quizás, tan sólo quizás, hoy me mires y no me elijas y adviertas que la fragilidad pudo a la perfección.
 

1 comentario:

  1. Hola Virginia,tu entrada es triste y solitaria....pero con mucha fuerza y energia de todo se sale.
    No se si has leido una de mis entradas con el titulo gracias a la vida.

    Un abrazo.

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