sábado, 14 de mayo de 2011

Disquisiciones

Siento una extraña sensación metida en el diafragma, a la altura de donde alguna vez he sentido que reside mi alma. Hoy creo que el cansancio me pudo y a la vez creo que mi alma me dejó momentaneamente para acariciar otro alma.
Lo sé, hay cosas que no podría explicar, por más palabras que uniera y diera forma, por más ratos de charlas y tardes de café que pudiera compartir. Hoy es un día en lo que se echan demasiadas cosas de menos, en el que sobran otras tantas y en que las vueltas en la cama se multiplican.
Tengo la sensación de que las emociones me abandonan y no siento tristeza, ni rabia, ni dolor, tampoco siento mi propia sonrisa que más que invadiros me invade. Cierro los ojos y me dejo llevar a ninguna parte, a un mundo de burbujas que cree a mi forma y hoy no quiero compañías, me quiero a mi misma sentada frente a mi. Me gusta reconocerme entre tantas tempestades y ver que después de todo, nada cambia y que el máximo movimiento es mi propia evolución, los pequeños pasos que voy dando y de los que soy testigo.
Creo que es un suerte ser un testigo de mi propia vida, tener la conciencia de que mis días van pasando. ¿Cúantos más testigos darán cuenta de mi vida?¿Cúantos acompañarán el camino? ¿Cúantos se cansarán y cuantos aparecerán en el sendero?

Simplemente es un día agotador y cansado, digno de un sofa, un cafe y una buena charla. Como siempre ando por aqui.

1 comentario:

  1. Hola Virginia, he pasado por tu blog y tu entrada me llamo la atención.
    Te dejo la dirección de mi blog por si te apetece visitame.

    http://besana1.blogspot.com/

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