miércoles, 16 de marzo de 2011

Hermano

Aun recuerdo el aroma de cuando viniste al mundo, el olor más maravilloso que tengo en mi cabeza. Un olor a vida, a ternura, a savia que despertaba entre mis brazos.
Recuerdo cada centímetro de tu final piel sonrosada, temiendo romperla y deseando besarla. Tu suavidad y tus pequeñas articulaciones como granitos de arena que saltaban en mis dedos. Tu pelo sin volumen como dibujado por Dios, tus pequeños ojos y tu boca perfilada por una mano divina.
Recuerdo tu tamaño, tu tacto, tu corazón que latía diferente a cuanto había escuchado, tu llanto que no inquietaba sino que daba paz.
Recuerdo que empece a vivir por cada paso que empezabas a dar, que veía el mundo mediante tus ojos perfectos, caminaba trás de tí tus torpes pasos, sentia tus heridas más que las mias. Mis cuentos no iban más allá de aquellos que te contaba, que inventaba para ti. Mis canciones eran tuyas y mi voz no era mia si tú no la escuchabas.
Recuerdo que la vida comenzo para mi a principios de un otoño y mientras los árboles dejaban caer sus hojas en el asfalto yo miraba una vida que crecia entre mis brazos.
No es querer a un ser, no es amar la palabra, es sentir y admirar por una piel que no es la tuya y saber que no hay nada más allá.

TE QUIERO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario