viernes, 4 de febrero de 2011

Tu Partida

Al final, tampoco difieres mucho del resto de los mortales, del resto de personas que huyeron antes de tiempos para salvar sus vidas de mi desidia y para no hacer ese encuentro profundo que, aunque hiere, es mi única vía para mirar de frente a quienes me rodean. 
Todos traemos un equipaje de mano que a veces soltamos momentáneamente para disfrazarnos en otra piel y sentirnos queridos, pero que en verdad, siempre nos acompaña en nuestro camino como un letargo del que nunca escapas. Un camino que se me antoja en soledad, largo y tedioso y que una vez más carece de toda compañía. 

No llores, no estés triste en este punto que predecimos, no quieras buscar una escapada porque la puerta está abierta, nunca se cerró cuando llegaste, no tienes que luchar contra nadie y contra nada, yo me quedo quieta observando tu partida. 
No llores, es tan sólo un reflejo que te ciega, pero pronto desaparece, dame sólo cinco minutos más de tu confianza que yo te conduzco a la salida. No llores y déjame que tome tu mano para acompañarte en es este tramo, fuera hace sol y el aire es cálido, de primavera, dame un segundo para coger tu abrigo  y recoger tus cosas, no vayas a olvidar algún recuerdo en este habitáculo sólo mío.

¿Ves? No ha sido tan difícil, intenta salir con cuidado, sin abrir mucho la puerta y dejar entrar el sol por si quema mis pupilas. Encaja bien la puerta y no mires atrás durante el sendero de vuelta. Si quieres, cuando ya no estés en mi presencia, sonríe por lo sucedido, recuerda el primer beso, mis latidos, mi piel erizada que cobraba vida después del adormecimiento, recuerda tu sentir si es que sentiste, recuerda cuantas caricias quieras recordar de las muchas que regalaste,  brinda porque fue también parte de ti aunque nunca fue un nosotros, guarda cuanto quieras si algo te hizo feliz, si dibujaste alguna vez una sonrisa o si la felicidad asomó por tus ventanas, atrápala dentro de ti por si algún día te hiciera falta.

Tan sólo una cosa más para tu viaje. Olvida el camino de regreso, olvida el sendero que has recorrido, olvida todo lo malo y oscuro que un día te descubrí , el olor a podredumbre que a veces nos invadió. Olvida los amargos sabores a los que te supo mi cuerpo, olvida que viví en tu presencia.

Ahora, ordenaré los cajones revuelto y cubriré los huecos vacios de tu ayer, sin hacerme daño, sin repliegues de alma, sin lágrimas, sin recuerdos, sin ti. Ahora todo vuelve a estar en su sitio, una tenue oscuridad como vestido, un frio que hiela la piel, una coraza de hojalata que nunca debí dejar en el perchero. 

Ahora me visto como siempre, con mi segunda piel de mármol frio, con mi perfecta sonrisa tatuada, con mis firmes pasos y mis seguros movimientos... y guardo el corazón en el cajón. Ahora sí vuelvo a ser yo, dispuesta a salir airosa en la batalla diaria y victoriosa en esta guerra.

Tú también huiste sin medidas, yo también predije tu partida

Al final, no difieres tanto del resto de los mortales, pero una vez me hiciste sentir que vivo y el sol se coló por mi ventana, simplemente gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario