miércoles, 16 de febrero de 2011

Axfisia


Es un recuerdo que no puedo traer a mi mente, que me bloquea y me paraliza sin premeditación,  haciéndome quedar anclada en el deseo, en la lujuria de mi propio cuerpo que me desborda en la sienes y me inunda por entera.

Enloquece mi sentir recordar sus manos que tapan y fuerzan mi boca, que cortan mi respirar profundo y lo vuelven seco, brusco, agitado y limítrofe al desfallecimiento. Unas manos que exasperan mi quietud enmudecida y buscan  en mi lo profundo de mis huecos, un lento roce a la diestra – creo morir en cada caricia – , un mayor forcejeo a siniestra y yo no puedo ni quiero escapar. La presión de un cuerpo extraño reduce mis movimientos , no tengo a más que rendirme y esperar la tregua. Deseo huir y detener la vida en el instante pero carezco de voluntad humana…y él lo sabe, controla mi cuerpo a su merced.

Me fuerza a pasar el límite permitido sin dejar salida posibles, abriendo lentamente sus dedos para que el aire pase como un hilo a mi interior, me permite seguir con vida para el recreo de su goce y yo encuentro sus ojos sin buscarle. Sus ojos expectantes, vacíos de concepciones mundanas, abiertos al mundo, a mi mundo. Mis ojos perdidos en el terror de mi propio cuerpo, de mis descubrimientos en sus manos que indagan centímetros de piel desconocida.

No alcanzo a recordar sin que se paralice cada músculo de mi cuerpo, sentir el recuerdo de vivir en lo ajeno, conmigo pero sin mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario