lunes, 28 de febrero de 2011

Divagaciones

Toca a su fin lo días de retiro, los días en los que me he mirado el alma y he disfrutado de cada segundo de mi ser y mis circustancias, en soledad elegida y compañia compartida. ¡Cúanto he sido capaz de sentir! ¡Cuanto me han hecho sentir!

Hoy pensaba algo que me resurge a menudo cuando me siento tan yo, tan libre de todo ( incluso de mi misma).
Pensaba en cúanto hay de mi en la gente que me rodea, pensaba si he sabido transmitir algo verdaderamente importante, algo que le haga la existencia un poco más facil a la gente que amo.

Pensaba si alguien pudo tomar de mi la forma de enamorarme de las pequeñas cosas, si supe enseñar a ver la vida desde mi prisma de la simplicidad, una simplicidad que a mi me llena y que me hace mirar con cara de enamorada cada rayo de luz, cada gesto, que me hace sorprenderme cada día de la vida....y sé que cuesta caro esta forma de vivir, pero es apasionante pararte en viaje y simplemente contemplar, a veces cosas hermosas, otras, sucesos que hieren, pero que igualemente son mios.

Pensaba si pude trasnmitir todo mi ser con cada caricia, si he podido crear ese lenguaje de complicidad y vacio de palabras que acerca las almas de una forma extraordinaria y que a mi me fascina cada vez que lo consigo. A veces me veo en los ojos de los demás, rescato recuerdos y momentos vividos y creo que hay algo de magia entre esa persona y yo. ¿queda algo de mi en ese momento? ¿Queda algo de mi sentir en ese instante?

Me consuela pensar en que alguien me acompañe en este viaje, en el viaje de vivir la vida fuera de todo lo preconcebido, de inventar unas reglas que sólo conozca e interpreten las personas a las que amo. Nunca me conformo con andar caminos andados, pero vivo mi camino como si nunca hubiera sido descubierto.

Hoy, tengo ganas de besar, de descubrir el mundo a traves de una boca

martes, 22 de febrero de 2011

Giro Sobre Giro

Hoy me sentia feliz, inspirada, en quietud....y decidi girar nuevamente en el blog. Poner un poco de color, un poco de sonrisas, algo de el dinamismo que me acompaña en estos días y que recupero a cada momento. Hoy el días es precioso y se me llenó el alma con las primeras luces del día.

Me siento tan bien! Sólo necesitaba compartirlo de una manera diferente.

Felicidad

La felicidad toma conceptos y formas diversas que a veces, cuando nos sumimos en este mundo caótico dejamos de ver. Perdemos la felicidad del instante, de lo verdadero, de lo hermoso y nos empeñamos en colocar nuestro bienestar en metas lejanas que una vez conseguidas, no resultan más que decepciones y encuentros con la nada.

Nos pasamos la vida venerando caminos escarpados que nos acercan al dolor a cada paso y perdemos la maravillosa vista que da el sentarse en un  recodo del camino y ver la luz del sol que se cuela entre los árboles. Nos obligamos inútilmente, en horarios, calendarios, formas y protocolos, cuando la sonrisa de un extraño, una mañana de invierno nos recuerda que vivimos.

Entonces divagamos de nuestra existencia, de nuestra desdicha, de nuestra falta de sensibilidad, nos quejamos y lamentamos, nos sentimos ínfimos entre tanta grandeza…y mientras lamentamos el camino perdido, volemos a caer en el error de no mirar al mundo con los ojos fijos y llenarnos de él.

Compartir un silencio con alguien amado, una mano que roza buscando un consuelo, unos labios que besan sin esperar nada, una sonrisa que se regala ante un error, una mirada de frente que irradia amor, una palabra que cura una herida a tiempo, unas caricias en horas perdidas que se guardan en el alma, un latir de un corazón ajeno que se acelera en tu presencia, una lágrima …simplemente sentir que vivo con todos los que pasan un segundo en mi respirar comprende mi concepto de felicidad

"Para tod@s aquell@  que en algun momento regalé un trozo de mi felicidad y supieron guardar con esmero. Hoy tengo ganas de seguir amando en cada un@ de vosotr@s"

miércoles, 16 de febrero de 2011

Axfisia


Es un recuerdo que no puedo traer a mi mente, que me bloquea y me paraliza sin premeditación,  haciéndome quedar anclada en el deseo, en la lujuria de mi propio cuerpo que me desborda en la sienes y me inunda por entera.

Enloquece mi sentir recordar sus manos que tapan y fuerzan mi boca, que cortan mi respirar profundo y lo vuelven seco, brusco, agitado y limítrofe al desfallecimiento. Unas manos que exasperan mi quietud enmudecida y buscan  en mi lo profundo de mis huecos, un lento roce a la diestra – creo morir en cada caricia – , un mayor forcejeo a siniestra y yo no puedo ni quiero escapar. La presión de un cuerpo extraño reduce mis movimientos , no tengo a más que rendirme y esperar la tregua. Deseo huir y detener la vida en el instante pero carezco de voluntad humana…y él lo sabe, controla mi cuerpo a su merced.

Me fuerza a pasar el límite permitido sin dejar salida posibles, abriendo lentamente sus dedos para que el aire pase como un hilo a mi interior, me permite seguir con vida para el recreo de su goce y yo encuentro sus ojos sin buscarle. Sus ojos expectantes, vacíos de concepciones mundanas, abiertos al mundo, a mi mundo. Mis ojos perdidos en el terror de mi propio cuerpo, de mis descubrimientos en sus manos que indagan centímetros de piel desconocida.

No alcanzo a recordar sin que se paralice cada músculo de mi cuerpo, sentir el recuerdo de vivir en lo ajeno, conmigo pero sin mi.

martes, 8 de febrero de 2011

El Amenzado - Jorge Luis Borges


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.

sábado, 5 de febrero de 2011

Días para echar de menos

" Alguna vez me dijeron que con el cansación se siente más, y quizas lleve razón. Siempre que tengo días agotadores, cansados o siemplemente días que muevo mucho los muebles de mi cabeza y corazon, busco entre mis páginas estas lineas y me echo al recuerdo todas las personas que he ido perdiendo fisicamente en mi camino, pero que dejaron su esencia en mi ser"

Los silencios tambalean este cielo fino
que acumula las palabras que no has suspirado
pero que siento que delimitan mi destino.

Aprovecho para hacer lo que ya había olvidado
depuro esta otra realidad que me acompaña
pero me gusta mas la que creas a mi lado.

No renuncio a un pasado lleno de telarañas.
pero prefiero el futuro forjado en mis sueños
que reinas y concibes en mis dulces entrañas.

Me niego a abrazar a confusos faros pequeños
a vengar tu ausencia con las insulsas esquinas
a arrastrarme por los submundos madrileños.

Soy incapaz de regentar el ambiente de las cantinas
de inventar en los desiertos ambientes poéticos
de intercambiar la poesía por mil purpurinas.

Me deleito con ciertos placeres estéticos
contemplo la belleza corrupta por miradas
por ojos de hombres con ideales eclécticos.

Suspiro por tenerte en mis calles encantadas
por devolverte el dominio de mis fantasías
por desmembrar la oscuridad de nuestras almohadas.

Maldigo al astro que mira tu ausencia en estos días
al agua que es incapaz de limpiar mi dolor
a la luna que me ignora en mis melancolías.

Y en este zulo solo me calienta tu calor
que derrite con el recuerdo este muro de acero
y me demuestra que siempre vivirá mi sentir.

Quiero cruzar a nado el océano marinero
y en la orilla adentrarme en los campos de centeno
para abrazarte, besarte y decir te quiero.

Porque en esta soledad yo te echo de menos.

viernes, 4 de febrero de 2011

Tu Partida

Al final, tampoco difieres mucho del resto de los mortales, del resto de personas que huyeron antes de tiempos para salvar sus vidas de mi desidia y para no hacer ese encuentro profundo que, aunque hiere, es mi única vía para mirar de frente a quienes me rodean. 
Todos traemos un equipaje de mano que a veces soltamos momentáneamente para disfrazarnos en otra piel y sentirnos queridos, pero que en verdad, siempre nos acompaña en nuestro camino como un letargo del que nunca escapas. Un camino que se me antoja en soledad, largo y tedioso y que una vez más carece de toda compañía. 

No llores, no estés triste en este punto que predecimos, no quieras buscar una escapada porque la puerta está abierta, nunca se cerró cuando llegaste, no tienes que luchar contra nadie y contra nada, yo me quedo quieta observando tu partida. 
No llores, es tan sólo un reflejo que te ciega, pero pronto desaparece, dame sólo cinco minutos más de tu confianza que yo te conduzco a la salida. No llores y déjame que tome tu mano para acompañarte en es este tramo, fuera hace sol y el aire es cálido, de primavera, dame un segundo para coger tu abrigo  y recoger tus cosas, no vayas a olvidar algún recuerdo en este habitáculo sólo mío.

¿Ves? No ha sido tan difícil, intenta salir con cuidado, sin abrir mucho la puerta y dejar entrar el sol por si quema mis pupilas. Encaja bien la puerta y no mires atrás durante el sendero de vuelta. Si quieres, cuando ya no estés en mi presencia, sonríe por lo sucedido, recuerda el primer beso, mis latidos, mi piel erizada que cobraba vida después del adormecimiento, recuerda tu sentir si es que sentiste, recuerda cuantas caricias quieras recordar de las muchas que regalaste,  brinda porque fue también parte de ti aunque nunca fue un nosotros, guarda cuanto quieras si algo te hizo feliz, si dibujaste alguna vez una sonrisa o si la felicidad asomó por tus ventanas, atrápala dentro de ti por si algún día te hiciera falta.

Tan sólo una cosa más para tu viaje. Olvida el camino de regreso, olvida el sendero que has recorrido, olvida todo lo malo y oscuro que un día te descubrí , el olor a podredumbre que a veces nos invadió. Olvida los amargos sabores a los que te supo mi cuerpo, olvida que viví en tu presencia.

Ahora, ordenaré los cajones revuelto y cubriré los huecos vacios de tu ayer, sin hacerme daño, sin repliegues de alma, sin lágrimas, sin recuerdos, sin ti. Ahora todo vuelve a estar en su sitio, una tenue oscuridad como vestido, un frio que hiela la piel, una coraza de hojalata que nunca debí dejar en el perchero. 

Ahora me visto como siempre, con mi segunda piel de mármol frio, con mi perfecta sonrisa tatuada, con mis firmes pasos y mis seguros movimientos... y guardo el corazón en el cajón. Ahora sí vuelvo a ser yo, dispuesta a salir airosa en la batalla diaria y victoriosa en esta guerra.

Tú también huiste sin medidas, yo también predije tu partida

Al final, no difieres tanto del resto de los mortales, pero una vez me hiciste sentir que vivo y el sol se coló por mi ventana, simplemente gracias.

martes, 1 de febrero de 2011

Recuerdos y Callejones

Hoy es uno de esos días en los que pasaría la tarde entera contándote mi alma, contándote miradas y caricias en otro cuerpo que no es tuyo. Hoy es uno de esos días en los que necesitaba tu voz para no decir nada, para mirarnos simplemente y echarnos a reir como siempre.
Hoy hubiera paseado perdida por esta ciudad cogida de tu brazo, fotografiando detalles que nos hicieran únicos entre la multidud...sólo necesitaba pasar en tu compañía sabiendo que después de lo perdido sigues ahi. No te hubiera pedido nada, tan sólo te hubiera ofrecido mi respirar por las calles de Sevilla.

Me he pensado tantas veces agarrándome a tu vida, enseñandote calles estrechas que huelen a azahar en primavera, dejándome instruir por tus vivencias en cada ricón, observando como descubres mi mirada de sorpresa ante tu voz.
Te he soñado tanto, tocando mi vientre creciente, dibujando mi sonrisa en la arena de cualquier parque, contándome tu historia en un rincón fuera nuestro o tan sólo tuyo.
He esbozado tu cara en las primeras horas de la mi mañana, esbozo que se difumina y nunca será mio aunque lo queiras regalar. He inventado frases perfectas para momentos perfectos que nunca llegarán y aún así se me asoma tu recuerdo a la ventada del olvido  y se aviva en mis entrañas un querer.
Te he pensado tanto para hcerme tuya, que me siento incapaz de vivir en libertad si no es contigo.

Hoy, justamente hoy, he endurecido un poco más la coraza que me regalaste, que llevo en pesadumbre por mi vida que ya no es tuya.

Hoy es uno de esos días en los que sé que he perdido el tiempo abriéndo viejas heridas