miércoles, 19 de enero de 2011

El Camino del Encuentro

Veo en ti mil motivos para que te dejes amar, cientos de historias que sé que me conmoverán cuando las cuentes. Veo en tí lugares profundos que te hacen especial en medio de esta nada que llamamos Mundo y que a me es indiferente sino estás en ella.

Si por un momento tuviera el don de obsequiarte con algo, sin duda te daría mi alma. Con ella sentirías mi latir, mi pesar, mis ganas de vivir que te regalo...pero sobre todo, con ella observarías las bellas edificaciones que sólo tú construistes y que nunca miraste con detenimiento.

Verías que mi alma busca tu voz para encontrar mi paz, para encontrar el desconsuelo que también nace en tí como punto de inflexión del que tomo impulso para seguir luchando por ti.
Verías que te queiro por cien motivos a cúal mas hermoso, verías que me sorprende tu condición humana, tu rebelde nobleza que tintas con dulzura, tu condición de niño que nunca perdiste.

Verías como crujen mis huesos cada vez que me abrazas, como acelera mi pulso tu sonrisa, como encuentro la paz cuando tomo tu mano y el temblor de tus adentros cesa un instante.

Si tuvieras por un segundo mi alma en tu manos verías que en cada resquicio hay una señal de tu existencia que tú grabastes con dedicación, hay una lección que en algún momento me diste y que guarde entre cosas importantes. Verías como aposté por ti casi a ciegas, cuando contaba las horas de tus presencias y no hayaba una cuenta exacta para explicarte el milagro.

Si tuvieras mi alma un sólo instante, quizás sería feliz y no hallaría en tí un cristalino de tristeza...pero si tuvieras mi alma por un instante, todo lo descubierto quedaría borrado, y tan sólo añorarías el sentimiento que produjo mi alma cuando era tuya, todo sería una farsa.

Por eso hoy no te regalaré mi alma, te regalaré el dolor y la rabia de abrir la tuya, de observar las hermosas creaciones que hicistes en los que te rodean.

No solo bondad vi en ti, sino fuerzas encontradas que luchaban en un cuerpo, que ahora temo romper en estas lineas.  Vi tú alegria mientras te llenabas de trsiteza, vi amor cuando juraste haberlo perdido, vi tu paz cuando en ti se desataban las peores de tus guerras, vi tesón cuando decias que no había objetivos que alcanzar, vi dulzura cuando tus labios ya sabian amargo, vi un lugar seguro cuando tu piel sudaba miedo....te vi, simplemente te vi.

Te vi y te encontré y me atormenta no recordar el camino de regreso.

Si hoy tuviera el don de regalarte algo, no sería mi alma, sino el camino del encuentro contigo mismo.

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